Emprender nunca puede ser una mala decisión (pase lo que pase)

En Puro marketing he podido leer un artículo de Jordi Valls titulado Emprender puede ser una decisión fatal y, aunque tiene toda la razón en sus argumentos, siento no estar de acuerdo con una visión tan pesimista del mundo de la creación de empresas.

No defiendo que haya que ocultar la realidad; no es sencillo montar una empresa, pero ¿qué hay fácil en la vida?
Durante la lectura me acordé de una frase que leí en el libro de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña Ha llegado la hora de montar tu empresa, que decía que fracasar pronto es el primer paso para tener éxito rápidamente.

Esta frase debería estar en el decálogo filosófico de todo emprendedor, pero esto choca con la percepción social que hay sobre el fracaso. La psicología moderna nos ha enseñado que el carácter de una persona no viene determinado al 100% por sus genes, sino que, en su mayoría, está influido por el entorno social que habita. Aquí tocamos hueso. Somos una sociedad muy pesimista en este sentido y penalizamos mucho el fracaso.

La situación opuesta se da en los Estados Unidos, donde las empresas de capital riesgo no invierten un dólar en proyectos en los que sus emprendedores no hayan fracasado en alguna ocasión. Igualito que en España.

En un post anterior daba la receta de las cualidades que debe tener todo emprendedor: sentido común, sensibilidad y determinación. Más gente de la que podamos pensar posee estas cualidades. Por ejemplo, creo sinceramente que la gran mayoría de los compañeros de trabajo que he tenido la fortuna de tener, están perfectamente cualificados para montar con éxito una empresa y, sin embargo, para la gran mayoría de ellos es una opción que no existe.

Así que, sin negar la realidad y las dificultades del camino, mi consejo es cabeza fría y corazón caliente y a intentarlo, que no hay peor sensación que la de preguntarse qué hubiera pasado si…

Al lado oscuro de la red…

Queridos amigos del lado oscuro,

Quiero haceros llegar mi más sincero agradecimiento por haber hackeado la base de datos de este humilde blog. No os lo toméis literalmente, es un agradecimiento envenenado.

Nunca pensé que un blog personal sin ninguna pretensión comercial podría llegar a ser atacado y borrada toda su base de datos.

¡En fin!

Después de una primera reacción de indignación, con el optimismo que me caracteriza, pasé a la fase: ¿qué tengo que aprender de esto?

Y la primera conclusión, como no podía ser otra, es la de hacer copias de seguridad.

Parece mentira que, a estas alturas, cometa un error así, pero así es. No había hecho ninguna copia de seguridad. Me confié, puesto que escribía más bien para mi nunca creí que fuera a ser el blanco de ningún ataque.

El caso es que muchas de las reflexiones que había dejado plasmadas en este blog desde el año 2011 se han evaporado y esto me da dos opciones:

  • Una, abandonar el blog, agachar la cabeza y olvidarme del tema y
  • Otra, seguir con el blog y aprovechar para actualizar muchas de las reflexiones que había publicado.

Es muy probable que no consiga volver a publicar todos los post que llegué a tener originalmente pero, poco a poco, estoy convencido de que volverá a ser un blog que ayude a todo aquel que quiera a conocerme un poquito más.

Conclusión…

NUNCA RENDIRSE