Vivir en plena crisis y conseguir adaptarse a la nueva situación es sólo apto para personas ágiles e inquietas que no busquen encontrar trabajo, sino crearlo. No son tiempos para hacer más de lo mismo, sino para hacer las cosas de otra manera.

A la hora de buscar empleo sucede lo mismo, ya no es momento de ir visitando a las empresas dejando un currículum y preguntando si hay trabajo.

Ahora es momento de estudiar la empresa a la que se quiere visitar, conocer sus debilidades y ofrecerle un proyecto. Eso sí, hay que ser consciente de que, en caso de que se inicie una relación profesional, pocas veces podrá pasar por la firma de un contrato por cuenta ajena. En una situación así ambas partes tienen que arriesgar algo para que haya acuerdo.

Inicialmente el contrato podrá ser mercantil, pero hay que dejar claro desde el principio los objetivos a alcanzar con el proyecto propuesto y con ello las gratificaciones, entre las que pueden estar cambios en la relación contractual.

Si estás en una situación de parado y tu prestación está próxima a finalizar es el momento de intentar otra manera de volver al mercado laboral, aunque no te recomiendo que esperes a que llegue ese momento.

Si, por ejemplo, acabas de quedarte parado, puede que pienses que no debes aventurarte a dejar de cobrar la prestación por poner en marcha un proyecto que, lo normal es que tarde meses en generar ingresos.

Pero si has encontrado una empresa a la que tu conocimiento y experiencia le puede aportar crecimiento o acceso a nuevos mercados, plantéate la posibilidad de darte de alta como autónomo antes de consumir toda tu prestación, puesto que podrás capitalizarla, es decir, cobrarla de una solo vez, eso sí, justificando el proyecto que vas a poner en marcha. Si no lo haces, una vez finalizada la prestación por desempleo estarás en peor posición, puesto que no tendrás ningún ingreso, ni por estar parado ni porque los genere el proyecto.

Además, con los últimos cambios en la legislación ya no es un problema de cara a la inspección de trabajo el hecho de que tengas un único cliente. Actualmente existe una figura conocida como TRADE que, básicamente, ampara al autónomo cuyos ingresos, desde un 75% en adelante, provienen de un único cliente.

Pasea por tu barrio y echa un vistazo a los negocios de toda la vida, seguro que hay más de uno al que le puedas aportar algo. Hay multitud de negocios cuyos dueños ya están próximos a su jubilación y que ya no tienen fuerzas ni ganas de emprender nuevas aventuras, pero seguro que con sabia nueva pueden tener mucho futuro. En este caso tendrías otra gran ventaja, que es la posibilidad de quedarte con el traspaso del negocio. Piensa que por poco que facture o por pocos clientes que tenga, no estarías empezando de cero.

El Cambio de Paradigma en la Búsqueda de Empleo

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